Etiopía acoge a más de 100.000 personas refugiadas en la región de Beninshangul-Gumuz, junto a la frontera con Sudán. El hambre, los conflictos armados y los desplazamientos forzados marcan el día a día de miles de familias que buscan protección y dignidad.
El equipo formado por Diana Pla, Moisès Queralt, Pau Segalés y Albert Grau “Denguito” ha viajado hasta Assosa para llevar espectáculos de clown, música y circo a los campos de Ura, Tsore, Sherkole y Bambasi. Durante 12 días han realizado 14 actuaciones, llegando a cerca de 23.000 niños y niñas y ofreciendo apoyo emocional, espacios de juego y momentos de respiro en medio de la incertidumbre.
Albert Grau “Denguito” nos cuenta cómo lo han vivido.
“Estoy realmente fascinado con la gente que he encontrado en Etiopía. Les miras y ves su parte noble, caminan rectos, con dignidad. Pero lo más sorprendente, lo que me tiene enamorado, es la sonrisa etíope. Es el reflejo del alma de un país tremendamente hermoso, tanto, que su belleza se refleja en la expresión de las personas” (Pepe Rubianes – “Me voy”)
Siempre había querido ir a Etiopía. Es un país que me despierta curiosidad y, como seguidor de Pepe Rubianes, siempre había soñado con conocer de cerca la “sonrisa etíope”.
Del 27 de octubre al 7 de noviembre, un equipo de Payasos Sin Fronteras viajamos a Assosa, concretamente a la región de Beninshangul-Gumuz, junto a la frontera con Sudán, para actuar en los campos de refugiados de Ura, Tsore, Sherkole y Bambasi, donde viven más de 100.000 personas refugiadas que huyen de años de guerras, hambre y pobreza. De la injusticia y del olvido.
En 12 días hemos realizado 14 actuaciones y hemos llegado a casi 23.000 niños, adultos y personas mayores.
África te enseña a valorar la dignidad humana. En Assosa, una población de 20.000 habitantes, hemos conocido la auténtica solidaridad. Son simpáticos, justos y hospitalarios. No hay problemas de convivencia entre locales y refugiados, ni conflictos religiosos.
Organizado por Payasos Sin Fronteras y ACNUR, con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, un equipo de artistas formado por Diana Pla, Moisès Queralt, Pau Segalés y yo mismo, Albert Grau “Denguito”, nos desplazamos hasta Assosa para ofrecer apoyo emocional a través de la risa y del humor a los niños y niñas de Sudán. Porque la risa no tiene fronteras, porque todo el mundo tiene derecho a reír, porque la risa es patrimonio de la humanidad.

“Ia Paié Iapaipapa, Ia Paié Iapaipá! Ayenguele ayenguele ayenguele Iá!”, cantaba la payasa Solina (Diana Pla) al final de cada espectáculo. Los niños y niñas lo repetían maravillados, haciendo sonar una sola voz de felicidad y agradecimiento sincero.
Autenticidad y gratitud: eso es lo que hemos recibido en todos los campos de refugiados donde hemos ofrecido nuestros espectáculos de circo, magia, música, canciones y espíritu Payasos Sin Fronteras al 100%.
Llegábamos a los campos rodeados de miles de miradas curiosas y expectantes. La bienvenida siempre era un silencio respetuoso antes de empezar. Preguntas en el aire como “¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Qué harán?”. Marcábamos un gran círculo en el suelo, dejábamos los instrumentos en el centro y el público se reunía alrededor.
Iniciamos el ritual. Nos cambiamos y maquillamos delante del público. Juntamos energías con un abrazo cómplice y… ¡empieza el espectáculo!
Una canción de bienvenida, una trompeta y un golpe de culo contra el suelo. ¡Ay! Llora Denguito y suenan las primeras risas. Después, el juego se libera y ya no se detiene, estalla el festival. Aplausos y ritmos con Moi, magias increíbles con Pau, acrobacias y bailes con Diana, monociclo y malabares… Y más canciones para acabar bailando todos juntos. Es una fiesta total, la celebración de Payasos Sin Fronteras en Etiopía.
Todos reímos de las mismas cosas, todos nos emocionamos y todos necesitamos la risa para vivir. Somos iguales y somos diferentes; la diferencia nos acerca y nos hace mejores personas. Y, sobre todo, nos ofrece un mundo más divertido.
“África te da la oportunidad de volver a ser niño, de sorprenderte. Y eso es lo más maravilloso que te puede pasar en la vida” (Pepe Rubianes).
Quiero quedarme siempre allí. No quiero perder ni un instante de lo que he vivido. Quiero conservar para siempre la tierra roja, las miradas y las sonrisas de Sudán.
No podemos olvidarlos.
Gracias a Payasos Sin Fronteras y a ACNUR por la oportunidad, por continuar luchando para hacer un mundo mejor, más justo y más alegre para todos.
Gracias Diana, Moi y Pau. Compañeros de viaje, payasos y gente maravillosa.
Gracias Shikur Aminu, el mejor conductor.
Gracias ACNUR Etiopía por el trabajo y el apoyo.
Gracias al personal del Hotel Bamboo Paradise por la hospitalidad y el buen humor.
Gracias, Pepe Rubianes, por la inspiración.
Gracias, amigos de Assosa.
Escrito por Albert Grau Mateu “Denguito” el 19 de noviembre del 2025.

